¡Ongamira Despierta! Es el grito de alerta de vecinos autoconvocados de Córdoba, Argentina, frente a la explotación minera metalífera a cielo abierto, contaminante y saqueante. El movimiento surgió ante la amenaza de explotación en el Valle de Ongamira, un lugar mágico y rico tanto a nivel turístico como arqueológico.
Cómo hace cuatro años, nos seguimos reuniendo en Asamblea para informarnos y debatir un panorama que, no sólo atañe al noroeste cordobés, sino que se repite con desolada continuidad en las nefastas experiencias vividas por nuestros hermanos de Catamarca, San Juan, Chubut, La Rioja, Tucumán y Santa Cruz entre otras provincias de la Argentina y en varios países de América Latina.
El contexto jurídico que regula la actividad minera, heredado de la decada del ’90, tiende únicamente a favorecer el desarrollo de ese sector de la industria en detrimento del patrimonio nacional.
En septiembre de 2008 el pueblo unido logró que se sancione por unanimidad la Ley Provincial 9526 que PROHIBE la MINERÍA METALÍFERA A CIELO ABIERTO en Córdoba. Esta Ley actualmente está amenazada ante un pedido de inconstitucionalidad. Por esto seguiremos Despiertos y Despertando.

¡Ongamira Despierta! dice sí a la vida y a la salud; sí a la preservación del agua y los recursos naturales; sí a la protección del patrimonio cultural y ¡NO A LA MINA!

En este blog encontrará el material necesario para informarse sobre la situación que esta sufriendo Córdoba y el resto de nuestro querido país frente a la amenaza minera.

DECLARATORIA DE ADHESION A LA DEFENSA DE LA LEY 9526

VIDEOS: Situación minera en Córdoba "MINAS A CORAZÓN ABIERTO"

¿Por qué siguen ofreciendo Ongamira si hay una Ley que la protege?

¿Por qué siguen ofreciendo Ongamira si hay una Ley que la protege?
Página oficial

Historia de una mina de uranio en Córdoba

lunes, 28 de marzo de 2011

DOCUMENTAL "LA GANGA"

"LA GANGA" es un documental que trata sobre la explotación minera a gran escala en la República Argentina y como consecuencia, la lucha desesperada de los vecinos porque no les contaminen el aire, el agua y la tierra. Leyes inverosímiles y tratados irracionales son el marco perfecto para que la corrupción siga siendo el eje del saqueo que continua a mas de 500 años de la conquista de América.



31 de marzo: movilización en defensa del agua en Córdoba Capital

¡AUn Sí! - Asambleas Unidas de las Sierras
Red de asambleas ciudadanas y agrupaciones en defensa del medio ambiente de la región de Punilla (Provincia de Córdoba) y alrededores.
Próxima reunión: domingo 10 de abril, hora y lugar a confirmar.

viernes 25 de marzo de 2011
GACETILLA DE PRENSA


31 DE MARZO - DIA NACIONAL DEL AGUA
Dada la situación de *emergencia hídrica* en que nos encontramos, convocamos a todos los ciudadanos sensibles y responsables a una jornada en DEFENSA DEL AGUA el 31 de Marzo próximo, en la ciudad de Córdoba. Este encuentro será en PLAZA SAN MARTIN a partir de las 10 horas. En el mismo convergerán a las 12 horas columnas provenientes de todas las regiones de nuestra Provincia. Quienes vengan en auto desde las sierras podrán concentrarse a las 11 horas en el peaje Córdoba-Carlos Paz.


La jornada en Córdoba consistirá en una Radio Abierta todo el día, números artísticos, y sobre todo nuestra voz en defensa de los ecosistemas, teniendo como eje principal la DEFENSA DEL AGUA COMO DERECHO HUMANO y de una gestión equitativa y racional de la misma. Se aprovechará la ocasión para juntar alimentos no perecederos para la comunidad indígena Qom, de Formosa.


Esta jornada finalizará con una Asamblea Popular donde se informará y debatirá sobre los problemas ambientales en nuestra Provincia y cómo resolverlos. Principalmente: la defensa de la Ley Provincial 9526 que prohíbe la minería metalífera a cielo abierto y de sustancias radioactivas; la defensa de la ley de Glaciares; la prohibición de las fumigaciones sobre áreas habitadas y cursos de agua; la protección de
nuestros bosques nativos y de nuestra biodiversidad; la planificación y regulación del crecimiento inmobiliario; la gestión ecológica de los residuos urbanos, el saneamiento de los basurales a cielo abierto y la prohibición de establecer nuevos; la reorientación de la agricultura hacia la soberanía alimentaria; la creación de un fuero judicial ambiental; etc.


Sólo la conciencia y la movilización de los pueblos podrá lograr que los gobiernos detengan este curso desastroso que resulta de favorecer a un puñado de empresas por encima de los intereses del conjunto de la población. Sólo los ciudadanos autoorganizados podemos garantizar un futuro de salud y bienestar, para nosotros y las generaciones venideras.

Convocan:

Asambleas Unidas de las Sierras
Asamblea Ongamira Despierta
Fundación Educación, Ambiente, y Trabajo (FUNEAT)
Vecinos Autoconvocados de la Avenida Cárcano (Villa Carlos Paz)
Vecinos Autoconvocados de Punilla
Villa Giardino Despierta
Asociación Amigos del Río San Antonio (ADARSA)
Carlos Paz Despierta
Córdoba Ciudad Despierta
Intersectorial Córdoba Resiste
Colectivo Paren de Fumigar Córdoba
Vecinos Autoconvocados por el Arroyo San Antonio
Vecinos Autoconvocados Sol y Río de Pie
Asamblea Punilla Sur Despierta
Almaverde (Tanti)
Foro Urbano Ambiental Permanente de Villa Carlos Paz
Organización Córdoba Indígena en Punilla (Santa María de Punilla)


Contactos de Prensa:

(03541) 15 338 202
(03548) 15 505 070

http://asambleasunidasdelassierras.blogspot.com/

jueves, 24 de marzo de 2011

Fukushima está más cerca de lo que creemos

Por
Dr. Prof. Raúl A. Montenegro, Biólogo
Profesor titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba. Presidente de la Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) y Premio Nóbel Alternativo 2004 (RLA, Estocolmo, Suecia).


Japón tiene 55 centrales nucleares, 14 de ellas localizadas en la zona afectada por el terremoto y el tsunami ocurridos a mediados de marzo. Once enfrentaron problemas y seis sufren situaciones extremadamente graves, en particular Fukushima Daiichi. Para entender porqué Argentina no está exenta de tener un accidente nuclear nivel 7 en la escala INES [1] –el peor posible- y porqué sus ciudadanos no están preparados para enfrentarlo, haremos un breve recorrido por las realidades nucleares de Japón, Alemania y nuestro país. Si los gobiernos de la nación y algunas provincias no aprenden la lección de Fukushima estaremos condenados a repetir sus mismos errores. Solo que después de grandes accidentes nucleares no suele haber una segunda oportunidad.


Japón
Antes del terremoto del 11 de marzo de 2011, las autoridades nucleares de Japón y los operadores privados (entre ellos TEPCO, responsable de Fukushima I) consideraban que las centrales de Fukushima I, Fukushima II, Onagawa y Tokai podían resistir terremotos y tsunamis de máxima intensidad. Ese día a las 14:46 JST (tiempo estándar de Japón) se produjo en la costa nordeste un terremoto con 8,9 grados de intensidad en la escala de Richter. A las 15:41 llegó el tsunami. En Fukushima I funcionaban los reactores 1, 2 y 3 (no así las unidades 4, 5 y 6, fuera de servicio). En Fukushima II los reactores de potencia 1, 2 y 3, en Onagawa otros tres reactores y en Tokai la unidad II, cuya unidad I ya fue desmantelada. Todos ellos, pero muy especialmente los reactores de Fukushima I, colapsaron. Comenzó entonces la creciente fuga de materiales radiactivos al ambiente, que continúa en este momento. También se iniciaron evacuaciones masivas en las comunidades más cercanas. Por primera vez en la historia nuclear de la humanidad se accidentaron varios reactores al mismo tiempo. Originalmente la situación de Fukushima se asimiló a un evento nuclear nivel 4 en la escala del INES (que va de 0 a 7), pero a medida que se agravaba la cadena de sucesos se alcanzaron los grados 5 y 6 y muy posiblemente el temido nivel 7. El mismo nivel de Chernobyl.
Las centrales nucleares del nordeste japonés no resistieron la fuerza del terremoto y del tsunami. Pese a las reiteradas garantías de seguridad que históricamente declamaron la autoridad nuclear de Japón y los operadores privados, las estructuras, funcionamiento y dispositivos de emergencia de los reactores colapsaron. Se potenciaron entonces entre sí numerosas crisis: destrucción masiva, mortandad, miles de heridos, redes viales deterioradas, interrupción en el suministro de combustible, electricidad y alimentos, problemas de transporte, comunicaciones defectuosas y réplicas intermitentes del terremoto, que todavía continúan. La preparación de la sociedad civil para enfrentar terremotos, tsunamis y accidentes tecnológicos explica porqué no hubo centenares de miles de muertos en una de las regiones más densamente pobladas del planeta. La sociedad respondió pero no sucedió lo mismo con las autoridades nucleares del gobierno, quienes –en las últimas décadas- no lograron advertir que concentrar muchos reactores nucleares sobre superficies pequeñas y cercanas a grandes centros poblados era un despropósito, sobre todo en un país que soportó históricamente fuertes terremotos y tsunamis. Lo curioso es que siendo el único país de la Tierra donde la insensatez de un enemigo hizo estallar dos bombas nucleares sobre población inocente, Japón desarrollara la misma tecnología que generó las bombas "Little Boy", a base de Uranio 235, y "Fat Man", con Plutonio 239.


Alemania
La canciller alemana Angela Merkel reaccionó con rapidez ante la tragedia humana, ambiental y tecnológica de Japón. El 15 de marzo de 2011 aplazó por tres meses la extensión de la vida útil de 17 reactores nucleares, y un día después paralizó "temporalmente" las 7 centrales más antiguas de Alemania. Tomó esta decisión aunque el país no tenga riesgo de grandes terremotos ni tsunamis [2]. Decisiones similares están siendo adoptadas en distintos países. Hasta el 17 de marzo de 2011, 10 de los 31 países que poseen reactores nucleares de potencia anunciaron la paralización de nuevos proyectos y dispusieron una profunda revisión de su seguridad.


Argentina
Contrariamente a lo sucedido en Alemania, donde se adoptó una rápida medida preventiva, el Gerente de Relaciones Institucionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Gabriel Barceló, descartó que lo ocurrido en Japón pueda suceder en Argentina pues nuestro país "usa una diferente tecnología y además no estamos en zona sísmica" [3]. Esta aseveración es incorrecta. Las tecnologías son diferentes pero los materiales radiactivos que se manejan son igualmente peligrosos y los sismos –por otra parte- no son la única causa de accidente nuclear. Cualquier reactor puede sufrir un accidente nivel 7.
Ese máximo accidente "posible" puede ser el resultado de varios factores, aislados o que actúan en forma simultánea.

Primero, actividad sísmica. La central de Embalse en Córdoba está localizada sobre la falla de Santa Rosa, en una región donde ya se han registrado movimientos sísmicos importantes: magnitud 5,5 e intensidad VII en 1947 y magnitud 6,0 e intensidad VIII en 1934. La "falla del frente occidental de la Sierra Chica" se extiende desde Carlos Paz hasta Berrotarán y Elena. Su potencial para generar sismos es desconocido. En la región también se encuentra la falla de Las Lagunas, cercana a Sampacho –localidad destruida por un sismo en 1934- que llega hasta Río Cuarto [4].


Segundo, fallas humanas. El 30 de junio de 1983 la central nuclear de Embalse sufrió un grave incidente que no llegó a descargar material radiactivo al ambiente. Pero delató “fallas en el diseño, errores en los documentos y procedimientos, y desaciertos en la organización interna”. Este crudo diagnóstico está contenido en un documento del IRS, oficina de las Naciones Unidas con sede en Austria que centraliza los informes sobre incidentes. La CNEA, además de mantenerlo en secreto, tardó tres años en comunicar lo sucedido al IRS. Recién se conoció cuando la revista Der Spiegel, que tuvo acceso a 250 informes secretos, lo publicó en Alemania en 1987.


Tercero, fallas técnicas. Los reactores Candu tienen fallas inherentes a su diseño que explican por ejemplo las numerosas descargas de agua pesada radiactiva descargadas al lago de Embalse. Por ejemplo, febrero-marzo de 1986, agosto de 1987, septiembre de 1987, diciembre de 1987, diciembre de 1995 y octubre de 2003 [5]. Los Candú son particularmente sensibles a ciertos tipos de accidentes [6].


Cuarto, impacto de avión comercial de gran porte por accidente o acto terrorista contra el reactor o contra el depósito de combustible nuclear agotado.

Es importante señalar que Embalse tiene dos sitios extremadamente peligrosos, uno muy protegido por "barreras de ingeniería", el corazón del reactor, y otro menos protegido estructuralmente, el depósito de combustible nuclear agotado. Allí están depositadas las barras de descarte, altamente radiactivas, que se produjeron durante sus 28 años de operación (1983-2011). Al final de su vida útil estaría acumulando más de 120.000 barras que mantienen su peligrosidad durante 1.000 a 1.500 siglos. La situación en Atucha I es similar. Si un Boeing 767 impactara contra esos depósitos, el combustible nuclear se fragmentaría y los residuos radiactivos, transportados en altura por la corriente convectiva del incendio, podrían diseminarse. El viento generaría sucesivas "plumas de contaminación" o nubes. Chernobyl y Fukushima han mostrado que esta contaminación puede afectar zonas muy extensas, incluso a gran distancia de los reactores accidentados [5].

Embalse y Atucha I liberan rutinariamente materiales radiactivos
Las centrales nucleares de Argentina solo son controladas por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) cuyos miembros siempre mantuvieron estrechas relaciones con CNEA y NASA (Nucleoeléctrica Argentina S.A.), que opera los dos reactores. Los gobiernos de las provincias de Córdoba y Buenos Aires –por otra parte- no controlan adecuadamente los reactores nucleares de Embalse y Atucha I, ni preparan a las poblaciones locales para el "peor accidente posible" (nivel 7 del INES). Además de la liberación accidental de materiales radiactivos –usualmente no informadas a la población- ambos reactores descargan rutinariamente una larga lista de radioisótopos al ambiente.
Embalse por ejemplo libera al lago, entre otros, Tritio 3, Zirconio 95, Cesio 137 y 134, Estroncio 90, Cromo 51, Niobio 95, Cerio 141 y 144, Gadolinio 153, Iodo 131, Rutenio 106 y 103, Cobalto 60, Antimonio 125, Bario 140, Manganeso 54, Plata 110 M, Zinc 65 y Curio 51. El aire –en tanto- recibe Tritio 3, Xenón 133, Xenón 135, Kriptón 85, 85 M y 88, Niobio 95, Zirconio 95, Cerio 144, Rutenio 103. Cerio 141, Antimonio124 y 125, Cobalto 60, Hierro 59, Plata 110m y Iodo 131. Todos son de riesgo y dado que algunos tienen vidas medias largas como el Tritio 3 (12,3 años), el Cesio 137 (30,1 años), el Estroncio 90 (28,7 años) y el Cobalto 60 (5,2 años) es muy posible que se hayan acumulado en las cadenas alimentarias del lago y del suelo. El Cesio 137, químicamente similar al potasio, ingresa por ejemplo en tejido muscular y el Estroncio 90 –similar al calcio- en tejido óseo. Dado que el gobierno de la provincia de Córdoba no controla a NASA –la operadora de la central- se ignora lo que está sucediendo. En Atucha I –donde las principales descargas se vuelcan al río Paraná- la situación es parecida.


A nivel de radiación ionizante no hay niveles inofensivos
La radiación ionizante emitida por los materiales radiactivos es dañina para las células, tejidos y organismos vivos. Incluso la exposición a la radiación natural de fondo, relativamente baja, implica riesgos. Cualquier aumento de ese fondo aumenta la posibilidad de efectos negativos. Cada ciudadano debe saber que biológicamente ningún umbral de radiactividad es seguro. Maurice Errera de la Universidad de Bruselas lo expresa muy claramente: “todo aumento de radiación, por pequeño que sea, es susceptible de incrementar la incidencia de enfermedades hereditarias o del cáncer”. El descubrimiento del efecto Petkau cambió la historia del impacto sanitario. Hoy sabemos que las pequeñas dosis de radiación también pueden afectar a las células vivas y su material genético (ADN), y generar cáncer. La radiación actúa de dos formas, directamente cuando las partículas Alfa y Beta y los rayos Gamma alcanzan las células vivas. Indirectamente cuando los átomos "impactados" por esa radiación pierden sus electrones, y éstos actúan como si fueran balas dañinas sobre otras células y sus respectivos materiales genéticos. Los efectos de la radiación, sin embargo, suelen aparecer bastante tiempo después de la exposición. La radiación ionizante, que no tiene olor, ni se ve, ni se toca, enferma y mata en silencio [5].


Córdoba, con más Tritio radiactivo que Buenos Aires
En Córdoba, el lago de Embalse recibe los mayores impactos de la central nuclear de Embalse. Además de las varias decenas de materiales radiactivos que descarga rutinariamente la central, su circuito terciario sobrecalienta las aguas del lago en más de 3 grados centígrados. Uno de los radioisótopos críticos que vuelca es el Tritio 3, cuya vida media es de 12,43 años. Los habitantes de Embalse, por ejemplo, consumen agua potable con 220 becquerelios por litro de Tritio 3. Para la CNEA este valor está “por debajo” de sus límites. Pero para la Directiva 98/93 de la Comunidad Europea, aprobada el 3 de noviembre de 1998, el límite aceptable para agua potable es 100 becquerelios por litro. ¿Porqué un habitante de Embalse debe consumir agua con 500 veces más Tritio 3 que un habitante de Buenos Aires o Roma, sabiendo lo que hoy sabemos sobre el efecto de las pequeñas dosis? CNEA y otras oficinas federales minimizan esta realidad pero sin dar cifras [7].

En Argentina la población no está preparada para enfrentar accidentes nucleares
En Embalse y Atucha I, las tres instituciones nucleares de Argentina, ARN, CNEA y NASA, organizan simulacros de accidente nuclear "menor" solamente en un radio de 10 kilómetros alrededor de cada reactor nuclear. Su plan de evacuación de personas se limita, en cada caso, a 3 kilómetros alrededor de las plantas. Fukushima y Chernobyl muestran hasta qué punto estas distancias son insignificantes. Tokio, que se ha estado preparando para reducir la exposición a residuos radiactivos transportados por aire, está ubicada a 224 kilómetros de Fukushima. En Chernobyl la contaminación radiactiva alcanzó lugares situados a 700 kilómetros de distancia e incluso más lejos.
De allí que en Argentina millones de personas queden marginadas de los sistemas de prevención. Nunca se elaboraron planes ciudadanos con consignas para que cualquier poblador de las ciudades de Río Cuarto o Villa María en Córdoba, o de Rosario en Santa Fe, o de la ciudad de Buenos Aires sepan cómo actuar ante el peor accidente posible. Ni siquiera se han acordado tareas conjuntas con Uruguay para que sus ciudadanos también estén preparados. CNEA se limita a decir que la probabilidad de accidente nuclear es baja y que la tragedia de Fukushima no podría ocurrir en nuestro país.
Al excluir la mayor parte de la población de las consignas de seguridad, las autoridades nucleares de Argentina cometen un error social trágico. Para evitar eventuales críticas y temores prefieren no preparar a la población que vive más allá del radio de los 10 kilómetros alrededor de Embalse y Atucha I.
Pero ellos no son los únicos responsables. Los gobiernos de la provincias potencialmente afectadas por un accidente nuclear nivel 7 en la escala del INES –ya sea en Embalse o Atucha I- también siguen mirando para otro lado. El caso de Córdoba es particularmente grave. La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) le entregó al gobernador Juan Schiaretti, en noviembre de 2010, un Plan Ciudadano con consignas para que los pobladores sepan cómo actuar ante un accidente nuclear. A la fecha (marzo de 2011) el gobernador nunca respondió. De allí que FUNAM esté analizando la posibilidad de accionar judicialmente contra el gobernador y haya decidido, unilateralmente, distribuir públicamente el Plan Ciudadano.


Las limitaciones de las pastillas de Iodo
Durante los accidentes nucleares suelen liberarse cantidades importantes del radioisótopo Iodo 131, que tiene una vida media de 8,1 días [8]. Al igual que todos los materiales radiactivos es una sustancia cancerígena. Por eso se distribuyen pastillas de Iodo estable (no radiactivo) entre la población. Al saturarse la glándula tiroides y estar la persona expuesta al Iodo 131 radiactivo, la glándula no lo fija y el radioisótopo se elimina, mayoritariamente, por orina y materia fecal. Lo que no explican con claridad las autoridades nucleares es que las pastillas de Iodo solo sirven para detener las formas radiactivas del Iodo. No ayuda a eliminar el Cesio 137 ni el Estroncio 90 ni ninguno de los otros materiales radiactivos descargados durante un accidente nuclear. Tampoco "absorbe" la radiación. Debido a esta confusión muchas personas creen que tomando pastillas de Iodo quedan protegidas de todos los materiales radiactivos y de la radiación, lo que no es cierto.


Argentina ya tuvo su accidente grado 4 en la escala del INES
Argentina figura en los listados de accidentes nucleares importantes debido al grave accidente que ocurrió en el reactor de investigación RA-2 en el Centro Atómico Constituyentes, en Buenos Aires (CAT). El 23 de septiembre de 1983 estaba realizándose allí un experimento que requería cambiar la configuración del "corazón" del reactor. Se produjo entonces una "excursión crítica" (reacción fuera de control) que expuso al operador a 2.000 rad de radiación Gamma y 1.700 rad de neutrones, lo que produjo su muerte dos días después. Otras 17 personas ubicadas fuera de la habitación del reactor recibieron dosis que variaron entre 35 rad (0,35 Gy) y menos de 1 rad (0,01 Gy). Este accidente fue calificado como nivel 4 en la escala del INES [5].
En Argentina debe revisarse el programa nuclear y someterse a revisión independiente los sistemas de seguridad de sus reactores de potencia y experimentales. Propuestas.
En nuestro país están definiéndose obras que ponen en peligro sanitario y ambiental vastas regiones geográficas y ciudades muy pobladas. Esto se debe a la gran movilidad de los contaminantes atmosféricos en caso de accidente con descarga masiva de radioisótopos. En Japón las sustancias radiactivas eliminadas desde Fukushima están llegando a Tokio, la ciudad más poblada del planeta (con 35,8 millones de habitantes), que se encuentra a 224 kilómetros de distancia.
En Argentina el gobierno nacional alienta la consolidación de un "parque" de reactores en Lima en la provincia de Buenos Aires que integra, en la actualidad, Atucha I (en operación), Atucha II (en construcción) y el CAREM 25 (en construcción). Es intención del gobierno nacional agregar además la proyectada Atucha III. El ya antiguo reactor de Atucha I se encuentra a 120 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires y próximo a ciudades del Uruguay. Si ocurriera un accidente nivel 7 afectaría potencialmente a la Argentina, Uruguay y posiblemente parte del sur de Brasil. Las "plumas" de contaminación radiactiva podrían alcanzar Uruguay por aire y por agua (río Paraná, río de la Plata). Entre las localidades uruguayas con ubicación crítica se encuentran Fray Bentos, Mercedes, Dolores, Carmelo y Colonia.
En la provincia de Córdoba los gobiernos nacional y provincial tomaron la decisión de extender la vida útil de la central nuclear de Embalse por 25 años violando, abiertamente, la ley provincial de Ambiente 7.343, el decreto provincial 2.131 sobre Evaluación de Impacto Ambiental y la ley Nacional de Ambiente 25.675, que prevé la realización de Audiencias Públicas. Esta decisión –pese a la oposición pública y los reclamos de FUNAM, iniciados en 2005- ignoró por completo a los ciudadanos de la provincia.
De sumarse la vida útil ya cumplida, el tiempo que aún queda de operación (2011-2012) y la extensión (25 años) se sobrepasa el medio siglo de funcionamiento. Esto aumentaría los riesgos de accidente del reactor, pese a la renovación de partes, pues funcionaría con muchos elementos antiguos e impactados. Crecería además el efecto negativo de sus descargas radiactivas al ambiente (rutinarias, accidentales), en particular sobre el lago de Embalse y el río Ctalamochita, pues se incrementaría la acumulación de radioisótopos de larga vida media. En caso de accidente nivel 7 debe recordarse que Embalse dista apenas 35 kilómetros de Río Tercero, 86 kilómetros de Alta Gracia, 110 kilómetros de Río Cuarto y 120 kilómetros de Córdoba, la segunda ciudad más poblada de Argentina.
Al noreste del país, la nación y el gobierno de Formosa pretenden instalar junto al río Paraguay un reactor CAREM de 150 MW. Se desconocen los estudios de impacto ambiental y no ha habido consultas públicas. Este reactor es experimental pues nunca antes se construyó en forma completa un CAREM 150. Solo hubo pruebas de la unidad crítica que violaron en su momento la legislación de la provincia de Río Negro (1997) y se está construyendo un prototipo, el CAREM 25, en Lima (Buenos Aires). En caso de accidente nivel 7 en la escala del INES podrían verse afectados el noreste de Argentina y Paraguay. Resulta llamativo que los gobiernos de la Argentina y Formosa sigan adelante con este proyecto experimental sin haber consultado previamente al gobierno de Paraguay y sin que se conozca la posición de los paraguayos. Una eventual pluma de contaminación que se extendiera por el río Paraguay podría afectar además las provincias de Chaco y Corrientes, e incluso otros lugares ubicados aguas abajo (después de la confluencia Paraguay-Paraná).
En plena democracia el gobierno de la Nación y algunos gobiernos provinciales vuelven a repetir la mecánica autoritaria de los gobiernos militares, principales impulsores del programa nuclear.
Argentina debe replantear su costoso programa nuclear en base a debates amplios e informados y consultas públicas, en particular porque la nación impulsa –unilateralmente- la consolidación del primer parque de reactores nucleares de América Latina en Lima (Buenos Aires) cuando Fukushima mostró, dramáticamente, lo peligroso que resulta concentrar en una misma localidad varios reactores nucleares ubicados –además- a distancia crítica de grandes centros poblados.
Urge suspender la extensión de la vida útil de la central nuclear de Embalse e investigar administrativa y judicialmente porqué se decidió dicha extensión sin respetar las leyes y sin audiencia pública. También debe suspenderse la construcción del reactor CAREM de Formosa, un proyecto que ignoró a los ciudadanos del nordeste de Argentina y al Paraguay.
Asimismo debe someterse a revisión externa la seguridad de todas las instalaciones nucleares, no solamente reactores (centros atómicos, planta de enriquecimiento de uranio, minas de uranio sin remediar, Dioxitek etc.), y encarar estudios ambientales y epidemiológicos independientes para conocer los impactos negativos que ya provocaron las actividades nucleares sobre los ecosistemas y la salud. Para ello será necesario convocar a universidades, centros de investigación y organizaciones de la sociedad civil. En este contexto debe analizarse la viabilidad y seguridad de Atucha II y del CAREM 25. Finalmente, las actividades nucleares de Argentina no pueden seguir siendo fiscalizadas por un organismo como la Autoridad Regulatoria Nuclear, que ha mostrado vínculos profesionales, técnicos y políticos con la propia CNEA y NASA.
Nuestro país necesita Planes Ciudadanos para que las distintas comunidades puedan reaccionar adecuadamente ante accidentes nucleares. Es preciso revisar además los actuales simulacros para que incluyan el peor accidente posible (nivel 7 en la escala del INES).
Argentina debe desarrollar una Política Energética de Estado en base a la participación de los gobiernos, de los partidos políticos y de distintos actores no gubernamentales para generar un programa de largo plazo que no aísle la cuestión energética del ambiente, de la propia sociedad y del escenario mundial. En este enfoque las conductas de ahorro, las tecnologías sustentables y las fuentes blandas deben tener prioridad. No puede ser que las decisiones e inversiones en materia energética sean decididas en Argentina desde un ministerio nacional, grandes intereses corporativos y una total ausencia de consulta. Lo que debe quedar claro es que Argentina no debe fabricar la trampa en que ya cayó Francia, donde más del 80% de la energía eléctrica que se consume es de origen nuclear. Además de numerosas alternativas energéticas y fuentes blandas (eólicas, solares, fotovoltaicas, de biomasa residual, etc.) existe la estrategia del ahorro energético, insuficientemente desarrollada en nuestro país. Todas estas alternativas son más baratas y menos peligrosas que la nuclear, y no dejan residuos radiactivos que por su larga vida media comprometen la salud y el ambiente de futuras generaciones. No es razonable que reactores nucleares con vidas útiles de apenas 30 años generen grandes volúmenes de residuos que siguen siendo radiactivos durante 1.000 a 1.500 siglos.
Depender de una tecnología absurdamente cara y peligrosa en lugar de consolidar matrices energéticas variadas y más sustentables es suicida. Japón –víctima de ese suicidio- le acaba de asestar un golpe durísimo al mito nuclear, mito que nació del militarismo, la sospecha y la corrupción.
Si los ciudadanos e instituciones no logramos romper la tradición de hermetismo, secreto y autoritarismo con que se edificó el fastuoso programa nuclear de Argentina –que apenas provee del 5 al 6% de la energía eléctrica- entonces deberemos prepararnos para resistir sus impredecibles efectos colaterales. No olvidemos que un solo accidente nuclear grave puede hacer colapsar durante décadas y siglos una región entera. Fukushima está más cerca de lo que creemos.

Referencias
[1] INES, Escala Internacional de Eventos Nucleares. El grado 6 fue asignado por la Autoridad de Seguridad Nuclear de Francia (El País, Madrid, 15 de marzo de 2011).
[2] En Europa las instituciones nucleares tienen una posición muy crítica sobre los accidentes ocurridos en Japón. El Comisario europeo de Energía, Günther Öttinger calificó como "fuera de control" la situación en Fukushima (El País, Madrid, 16 de marzo de 2011).
[3] "CNEA: en Argentina no podría pasar lo que sucede en Japón". Noticia de la Agencia TELAM, 14 de marzo de 2011. La aseveración de G. Barceló es técnicamente incorrecta pues Argentina tiene zonas sísmicas.
[4] Estas fallas están siendo estudiadas por la Universidad Nacional de Río Cuarto. El geólogo Guillermo Sagripanti –a cargo de los estudios- expresó que la zona de Río Cuarto "es sísmicamente activa". Ver La Voz del Interior (Córdoba), 15 de marzo de 2011 y diario Puntal (Río Cuarto) 16 de marzo de 2011.
[5] Montenegro, R.A. 2007. "The nuclear programme of Argentina and the creation of nuclear-free zones for reducing risks of nuclear facilities". In: "Updating International Nuclear Law", Eds. H. Stockinger, J. Van Dyke, M. Geistlinger, S. K. Fussek y P. Marchart, Ed. NW Verlag, BMW Berliner Wissenschaftsverlag & Intersentia, Wien-Graz, pp. 259-284.
[6] El reactor nuclear Candú de Embalse tiene problemas que le son propios: 1) Mayor probabilidad de pérdida de agua pesada desde el circuito primario dada la complejidad de su tubería. 2) El reaprovisionamiento de combustible mientras continúa funcionando el reactor introduce factores adicionales de riesgo. 3) Las sucesivas fallas y roturas de los tubos de presión está relacionada con la misma aleación de Zirconio-Niobio utilizada en las tuberías de Chernobyl. 4) La combinación de uranio natural-agua pesada tiene serias implicancias en materia de seguridad. El coeficiente de reactividad es positivo, de allí que cualquier accidente que ocasione la pérdida de refrigerante pueda acarrear escape de energía. 5) El uso de agua pesada genera grandes cantidades de Tritio 3 radiactivo, y el uso generoso de Zirconio en el núcleo tiene como consecuencia un elevado potencial de reacción Zirconio-vapor de agua. 6) No está diseñado para soportar los peores accidentes que involucran extensas reacciones de Zirconio-vapor de agua, explosiones de hidrógeno y vapor de agua, y ruptura de las modalidades comunes de los ciclos de enfriamiento primarios y secundarios dentro de la contención.
[7] Según datos de la Autoridad Regulatoria Nuclear (1998) los valores de Tritio 3 en aguas del Embalse de Río Tercero, en Córdoba, son 32 a 520 veces más altos que los medidos en el río Paraná en inmediaciones de Atucha I. Las cifras de Tritio 3 en el agua potable que consumen los pobladores de Embalse, en tanto, son 34 a 367 veces más altas que las registradas en agua subterránea (potable) de pozos situados 5 kilómetros al sur de Atucha I (provincia de Buenos Aires). Ver [5].
[8] Cada material radiactivo tiene una vida media observada. Cuando se dice que el Iodo 131 tiene una vida media de 8,1 días implica lo siguiente: si tengo 100 gramos de Iodo 131 a los 8,1 días quedará la mitad, es decir 50 gramos; a los 16,2 días la mitad de la mitad, 25 gramos, y así sucesivamente.


Para mayor información contactar a:
Prof. Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo
Teléfono fijo: 03543-422236
Teléfono celular: 0351-155 125 637
E-mail: raulmontenegro@flash.com.ar

Galeano dedicó a los militantes del agua su Doctorado Honoris Causa

Eduardo Galeano recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Cuyo. Siendo 22 de marzo de 2011, Día Mundial del Agua, lo dedicó a los Militantes del Agua, "que en Mendoza y muchas otras comarcas del mundo" luchan contra las mineras, forestales y todos los que la contaminan, traicionan la naturaleza y quieren convertir al agua en una mercancía. "El agua es y quiere seguir siendo un derecho de todos".

Por Asamblea Popular por el Agua y diario Los Andes
22/03/2011



La tradicional exposición magistral de los nuevos Doctorados la comenzó Galeano -en coincidencia con el Día Internacional del Agua, que se celebra el 22 de marzo- con un "homenaje a los militantes del agua aquí y en otros sitios, contra los enemigos del agua, empresas mineras que la contaminan, industria forestal que la seca y todos los que pecan y traicionan a la Naturaleza, convirtiendo al agua en un negocio y no un derecho de todos". (Al término del acto, representantes de un importante grupo de la Asamblea del Agua le entregaron una camiseta de su campaña "No a la minería contaminante".)

"Nos han recibido como si fuéramos amigos de siempre". Con estas palabras iniciales Eduardo Galeano recibió el doctorado Honoris Causa y el pueblo mendocino le rindió de pie una merecida ovación.
Con aplausos sostenidos, el uruguayo fue galardonado con la máxima distinción que otorga la Universidad Nacional de Cuyo. Los encargados de hacer entrega del diploma y la plaqueta representativa fueron el ingeniero agrónomo Arturo Somoza y el doctor Gustavo Kent, rector y vicerrector respectivamente de la casa de altos estudios. También acompañó Juan Carlos Aguiló, decano de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales, entidad que dio origen a esta iniciativa.
El evento se llevó a cabo en el Salón de Grado de la Universidad donde una verdadera multitud de fanáticos de Galeano se convocaron para dar un sentido homenaje a Galeano.
Además del tradicional diploma de honor, Galeano recibió una placa recordatoria de manos del decano Aguiló y una escultura "Imágenes primigenias", obra de la artista Vivian Magis, de manos del Vicerrector.
La tradicional exposición magistral de los nuevos Doctorados la comenzó Galeano -en coincidencia con el Día Internacional del Agua, que se celebra hoy- con un "homenaje a los militantes del agua aquí y en otros sitios, contra los enemigos del agua, empresas mineras que la contaminan, industria forestal que la seca y todos los que pecan y traicionan a la Naturaleza, convirtiendo al agua en un negocio y no un derecho de todos".
En el acto también estuvieron integrantes del la Asamblea del Agua, quienes le entregaron una camiseta de su campaña "No a la minería contaminante".
La exposición del escritor giró en torno a los Bicentenarios que en estos años celebran distintos países de América Latina. "La independencia -sentenció- sigue siendo una tarea inconclusa y es necesario hacer memoria para completarla", afirmó.

La memoria del futuro
Para la entrega del título honorífico, Galeano preparó un discurso denominado "La independencia memoria del futuro". Con él, recordó que tras dos siglos de independencia, esta aún continúa siendo un desafío porque todavía es una tarea inconclusa y es necesario hacer memoria para completarla.
En su relato sobre la memoria, el escritor recordó a algunas personas y países que nos conducirán a la plena independencia. Por ello destacó que el primer país que en verdad fue libre fue Haití contrario a lo que muchos podrían llegar a pensar. "Por ello, Haití fue condenado a la soledad y al desprecio. Esas hazañas negras fueron imperdonables para los blancos dueños del mundo", explicó con la dureza que lo característica a la hora de denunciar las penurias de América Latina.
También hizo referencia a Paraguay: "Fue otro de los castigados por cometer el crimen de la dignidad. Ese país no obediente y sin deuda fue destruido en nombre de la libertad de comercio".
Posteriormente, trajo a escena a personajes conocidos por los argentinos y a otros no tan conocidos. A Mariano Moreno y Juan José Castelli los señaló irónicamente de "perversos", ya que iban en contra de los intereses coloniales por ser portadores de otras ideas. También recordó, fiel a su estilo, a Simón "El Loco" Rodríguez, quien llevó a la práctica ideas revolucionarias para el siglo XIX. "Fue el más audaz y querible de los pensadores latinoamericanos", indicó Galeano.
Por último finalizó su discurso diciendo que "es reveladora la porfiada memoria de los perdedores" e invocó a uno de los que para él, irónicamente, es un perdedor: José Gervasio Artigas, el prócer de su país.

Rarezas nucleares en argentina

Hace apenas cuatro años, una investigación periodística del diario Perfil revelaba que el diseño de la central nuclear Atucha II era anterior al desastre de Chernobyl y no cumplía con las normas de seguridad que se asumieron en el mundo desde 1986. Una reformulación del proyecto tendría un valor superior a 700 millones de dólares. Atucha II fue diseñada en los 70 y se comenzó a construir en 1980. Paralizada entre 1984 y 1992, y desde 1994 hasta la presidencia Kirchner.
Por Lic. Silvana Buján

22/03/2011.

"...Que el mar está agonizando,
que no hay quien confie en su hermano,
que la tierra cayó en manos de unos locos con carnet.
Que el mundo es de peaje y experimental..."
Juan Manuel Serrat

Hace apenas cuatro años, una investigación periodística del diario Perfil revelaba que el diseño de la central nuclear Atucha II era anterior al desastre de Chernobyl y no cumplía con las normas de seguridad que se asumieron en el mundo desde 1986. Una reformulación del proyecto tendría un valor superior a 700 millones de dólares. Atucha II fue diseñada en los 70 y se comenzó a construir en 1980. Paralizada entre 1984 y 1992, y desde 1994 hasta la presidencia Kirchner. Su diseño no contempló, por ejemplo, qué sucedería si uno de los conductos de combustible radiactivo se rompiera enteramente. Apenas si tiene en cuenta un daño del 10% de la superficie, uno de los aspectos que han actualizado a la normativa internacional. El diseño original fue realizado por Siemens, que ha abandonado hace años el mundo nuclear. Y Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NaSa) no tiene antecedentes como para realizar un rediseño. Hoy, el gobierno, no habla del tema.

En el informe del diario Perfil se reproducen declaraciones off the record de técnicos de CNEA: "Así como está diseñada, Atucha II no podría funcionar ni en Canadá, ni en Alemania, ni en los EE.UU." "El principal (probema) es el extrañísimo sistema de apagado: comienza a apagarse pero luego se inicia de nuevo... es muy raro, como un freno que frena pero sólo un poco". "Otro problema es que, en vez de cambiar el sistema, siguen avanzando (en la construcción). Las autoridades de la CNEA y de NaSa convencieron al Gobierno de que se puede seguir construyendo así, pero lo cierto es que muchos profesionales ya advertimos de este problema. Además, se nos presiona laboralmente para que dejemos de hablar del tema". Nicolás Riga, responsable en la ARN para la licencia de Atucha II, aseguró: "Deberán buscar a alguien competente para que lo haga. Si no, nosotros o en última instancia la IAEA impediremos que comience a funcionar".

En diciembre de 2007 el director de la Agencia Internacional de Energía Atómica visitó Argentina y solicitó que su organismo verifique la seguridad de la central atómica. El Presidente en persona le dijo que si. Pero... no se realizó jamás. Por ello, el 10 de enero de 2008, Tomihiro Taniguchi, director general del Departamento de Seguridad Nuclear de la IAEA, le dirigió una carta firmada por el director general de IAEA, Mohamed El-Baradei al embajador argentino en Viena, Eugenio María Curia, para solicitar al Gobierno argentino que acceda a la visita de expertos en seguridad a revisar Atucha II, para adecuarla al inciso 6 del art. III del Estatuto de IAEA, que señala "proteger la salud y reducir al mínimo el peligro para la vida y la propiedad".

Nuevamente el diario Perfil publicaba un reportaje realizado a Raúl Racana, titular de la Autoridad Regulatoria Nuclear, en referencia a por qué el gobierno nacional nada respondía a los pedidos de la IAEA. Entre otras declaraciones puede leerse que Racana señala la "obsesividad que tienen por controlarnos", "La gente que está en la IAEA no nos termina de gustar". "Uno no tiene por qué andar difundiendo a todo el mundo el esfuerzo tecnológico que hace. No podemos permitir que miren todo lo que se les dé la gana." "¿por qué me van a venir a ver a mí y no a los reactores brasileños?"

Desde hace tantos años, desde BIOS nos preguntamos:
¿Por qué no se asumió esa auditoría externa de Atucha II ante la IAEA?
¿Se han actualizado los diseños de los sistemas de seguridad? Qué empresa lo ha hecho si acaso se ha hecho?
¿Es posible que la IAEA no apruebe la puesta en funcionamiento de Atucha II?
¿Hay diseños similares a Atucha II en otros países?
¿Por qué la ARN señala que no autorizaría la puesta en marcha de Atucha II?

Quien esto escribe intenta, infructuosamente desde hace exactamente dos años, realizar un reportaje a quien al ARN designe sobre estos temas.
"Alguien" (pues la misiva es anónima) respondió el 21 de enero de 2010 un cortés mensaje, relatándome la suma de seguridades que debían tranquilizarme y haciendo un paralelismo entre las características técnicas de Atucha I y Chernobyl. Según este interlocutor anónimo (pero gentil) de la ARN, todo está bien y en buenas manos.

Sin embargo, nada menciona que, tal como puede revisarse en cualquier web, en 1983, una serie de incidentes producidos en Atucha 1, llevó a calificar a la central como de "ruinosidad completa". El CALIN (Consejo Asesor para el Licenciamiento de Instalaciones Nucleares) en 1986 señaló en su nforme que Atucha I se hallaba "en una situación no satisfactoria, que con el tiempo tiende a deteriorarse aún más". En 1984, otro incidente detuvo la bomba de agua de alimentación del circuito de enfriamiento del reactor. También en 1985 y 1987 se denunciaron desperfectos, y en este último año, el 22 de diciembre, se derramaron 50 toneladas de agua pesada durante los tets de presurización. Debido a esa fuga radiactiva, la central estuvo parada 150 días. Poco después, en 1992, hubo pérdida de potencia del reactor por recalentamiento del líquido moderador que afectó la refrigeración.

Tampoco responde a mi inquietud acerca del famoso eslógan de que se trata de la energía más barata. Mi consulta es sobre el cálculo del costo del kilovatio de energía instalado, ya que en él debiera incluírse al costo de operación de la central, el costo de prospección, operación de minas, clausura y saneamiento (que la CNEA no ha hecho en al menos 8 emplazamientos, en las últimas décadas, según la propia CNEA), así como transporte, auditorías, mediciones, custodia y clausura al menos por 500 años, como el PRAMU estima en Malargüe. ¿Lo incluyen? ¿qué valor dá? ¿se puede seguir afirmando que es el Kw/h más barato? ¿O seguimos haciendo la trampita de olvidar esos "detalles menores"?

También consulto acerca de algo que ví en mi visita al PRAMU (Programa de remediación de minería del uranio) en Malargüe. Los técnicos que me asistieron allí, aseguraron la protección radiológica de los empleados, pero... no cuentan siquiera con dosímetros, sino con medidores de radón, que han llegado década y media tarde al sitio, ya que fueron recibidos a finales de 2009. Por añadidura, al preguntar sobre los impactos regionales de la remoción de la meseta de colas, se me asegurò que no existían evidencias de problemáticas sanitarias. Pero al avanzar en la investigación, confirmé que no existe ningún tipo de dato epidemiológico ni registro que se le parezca. Y que las patologías y decesos se producen en su gran mayoría en las ciudades más cercanas adonde las personas van a atenderse a centros de complejidad, por lo cual, no hay historiales clínicos que puedan afirmar los datos de inocuidad de la existencia y operatoria del encapsulamiento.

Asi las cosas, con más dudas que certezas, y siendo que CNEA no está respondiendo a requisitorias periodísticas desde el momento en que colapsó el reactor en Japón. ¿Podemos estar tranquilos esperando la inauguración de una central nuclear que ha sido negada a una auditoría externa?

Para los apologetas del átomo, Japón era un ejemplo esgrimido por su seriedad, tecnología y responsabilidad. Pero una vez sucedida la catástrofe, surgieron a la luz noticias de corrupción en la empresa nipona de energía nuclear, controles no hechos, solicitudes internacionales de infomes no respondidos.

El mundo nuclear se sostiene en ocultamientos, minimizaciones y contradicciones. Lo que asusta, indudablemente, es que en sus manos hay elementos que pueden poner a un país al borde del colapso.

El planeta está retrocediendo, cancelando la extensión de vida útil de sus centrales y paralizando las construcciones de nuevas plantas. Europa detuvo muchos programas. EEUU revisa sus usinas. Chile se levanta contra la posibilidad de nuclearizarse.

El gobierno argentino, en cambio, guarda silencio. Un absoluto silencio. Negándose como desde que la Junta Militar creó el Plan Nuclear Argentino, a abrir debate público sobre la pertinencia de este tipo de energía, a los habitantes que la rechazamos.

Lic. Silvana Buján

silvanabujan@yahoo.com.ar
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(0223) 479-2474 – (0223) 155019937
BIOS Argentina
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Miembro de GAIA
Miembro de la Coalición Ciudadana Antiincineración
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martes, 15 de marzo de 2011

MENTIRAS NUCLEARES EN JAPON

RENACE
RED NACIONAL DE ACCION ECOLOGISTA

De la Argentina
14 marzo 2011

NO PUEDEN OCULTAR LA CATÁSTROFE NUCLEAR EN JAPÓN

No es necesario el derretimiento de los reactores para emitir radiación al exterior. Las explosiones de las plantas nucleares de Fukushima están liberando volúmenes inmensos de radiación. El descontrol es absoluto. No hay nadie que pueda acercarse al núcleo del reactor que había sido inundado con agua de mar para frenar su recalentamiento y fusión, último recurso. El gobierno de Japón titubea reconocer que parte de un reactor se ha derretido como ocurrió en Pensilvania en 1979 con el reactor de Three Mile Island. El ocultamiento de la gravedad y la desinformación recorre el mundo. Hace minutos, un técnico de seguridad nuclear argentino, de la CNEA, reporteado por un canal de Buenos Aires, minimizó el impacto de los reactores japoneses y dijo sin inmutarse que en Chernobyl murieron solamente 35 personas, cuando murieron miles trabajadores, bomberos y liquidadores, así llamados a los soldados soviéticos enviados a envolver el reactor fundido, y gran parte de la población evacuada transportaba la radiación que más tarde les provocaría la muerte. El hospital Garraham de Buenos Aires, fue uno de los tantos nosocomios que recibieron a niños de Ucrania con deformaciones y cáncer de tiroides, nacidos después del derretimiento del reactor de Chernobyl. Reina la hipocresía.

El desastre nuclear de Japón, en las centrales de Fukushima, seguramente reflotará la discusión internacional sobre la energía nucleoeléctrica, pero no evitará la indignación que producen informadores falaces, interesados, digitados por los señores del átomo, dedicados a cubrir el mundo de noticias adulteradas, mientras seres aterrados, azorados, deambulaban con la ridiculez de un barbijo insuficiente, la mirada perdida, resignados.

Las imágenes del reactor humeante aún no ha sido explicadas y menos sus efectos. El técnico nuclear oriental no se diferencia al de occidente. Ambos minimizan los eventos trágicos de la actividad nuclear, ocultan la gravedad del siniestro, niegan el impacto radiactivo, tal vez con el pretexto de aquel hallazgo de la segunda guerra mundial, el invento letal que nació como secreto de estado, creando artefactos de destrucción masiva y atemorizando al otro con armas de última generación.

El sentido del deber, del honor, del compromiso juramentado, conceptos rigurosamente éticos y solidarios del pueblo japonés son marcadamente opuestos a los que rigen la cultura occidental. Lamentablemente, en las cuestiones relacionadas con la fisión nuclear y la producción núcleoeléctrica, las diferencias entre ambas culturas son escasas o nulas. Las autoridades japonesas que regulan y dirigen esa industria manejan iguales códigos de ética y grados de corrupción que sus pares del otro hemisferio.

El volumen de los accidentes nucleares japoneses y la manera de engañar al pueblo con falsedades había producido un creciente malestar en la década del 90, con manifestantes y grupos de ambientalistas en las calles, por consiguiente el gobierno decidió realizar entonces una campaña para cambiar la imagen impopular de sus plantas nucleares. Crearon un dibujo al que llamaron Pluto Boy; el monigote televisivo anunciaba que “el plutonio es lo suficientemente seguro como para beberlo” y abundaba en otras consideraciones de igual o peor laya, con el lema“tan seguro como el agua”. El escándalo internacional que esto produjo, las denuncias de los organismos internacionales que manejan el poder nuclear, departamentos de estado e instituciones de energía de países del primer mundo, no pudieron impedir que el muñeco animado apareciera diariamente en los televisores japoneses para calmar a una población movilizada, a pesar de que algunos funcionarios del organismo mundial rector en la energía nuclear (Agencia Internacional para la Energía Atómica -AIEA) viajaran expresamente hasta Tokio para exigir el cese de la campaña del patético Pluto Boy.
Es probable que el colapso de las plantas nucleares de Fukushima, luego del terremoto y del Tsunami, sean las de mayor gravedad después de la fusión del reactor de Chernobyl, pero para sus autoridades tal preocupación no existía hasta ayer cuando afirmaban que“la radiación emitida es fácilmente asimilable por el cuerpo y sin riesgos mayores”.

Hay que tener coraje para admitir semejante aseveración mientras las agencias de noticias y filmaciones del país damnificado, hacían referencia a trabajadores heridos y contaminados, primero tres, enseguida quince y más tarde el silencio. Tan pronto había cien mil desaparecidos por el devastador terremoto como poco después las cifras bajaron a diez mil, como si alguien hubiera borrado por error un cero.

El humo del reactor de Fukushima asciende después de una fuerte explosión que recorrió los ojos del mundo pero para los funcionarios atómicos se trataba de vapor que deliberadamente habían liberado para mitigar la alta presión y reducir los cientos de miles de grados centígrados de temperatura de la fisión nuclear, la cobertura de la planta había perdido parte del techo y uno de los muros, decenas de personas comenzaban a ser evacuadas, y enseguida fueron miles los desplazados, pero seguíamos ignorando qué produjo la explosión y su impacto real. Muy pronto sumaban cinco los reactores en peligro de fusionarse, pero la decisión de cerrarlos, “fue por precaución” (se dijo), aunque los bomberos, la policía y los trabajadores, operaban a distancia y cada vez eran más las personas irradiadas.

Horas después le tocaba ser noticia al reactor número tres del complejo nuclear de Fukushima Daiichi debido a una explosión de hidrógeno, menguada por el portavoz del gobierno con el consabido “no se ha dañado el reactor”, pero “es posible que se haya producido una fuga radiactiva,” se animó a admitir. La estupidez del especialista que acierta decir que no quedó afectado el reactor (cosa que asegura) y al mismo tiempo duda de la emisión radiactiva, tarea mucho más fácil de comprobar, con solo acercar un medidor de radiación. Mentir y ocultar es la característica que rige el ámbito de la energía atómica. No escuchamos a medio alguno, ni a funcionario del gobierno japonés, mencionar el estado de los tambores con residuos radiactivos, contiguos a las plantas colapsadas.

En la estadística nuclear japonesa tenemos registrado el incidente del sismo de 2007 cuando la central de Kashiwazaki-Kariwa, con siete reactores, quedó fuera de servicio “momentáneamente por precaución”, según insistían los funcionarios que ocultaban una fuga radiactiva; la planta tardó cuatro años en volver a funcionar. Cerrada por precaución y tardaron cuatro años en rehabilitarla.
Japón tuvo en 1999 un siniestro nuclear grado 5 en la escala sismológica de Richter (de 1 a 7), en la instalación de Tokaimura , a solo 140 kilómetros de Tokio. No hubo terremoto ni tsunami, pero si errores técnicos y operativos manipulando uranio en contacto con ácido nítrico que provocaron una reacción nuclear incontrolada. Los elementos radiactivos impactaron en 30 operarios que recibieron dosis quince mil veces superiores a las admisibles pero sus efectos se propagaron al exterior obligando a evacuar a 300.000 habitantes en un radio de diez kilómetros. La investigación probó que no existía la tecnología adecuada y se canceló el servicio de la empresa que operaba la planta de reprocesado. En esas mismas instalaciones hubo graves accidentes en 1995 y 1997, pero la lista incluye muchos otros como el de Tsuruga en 1995 donde se irradiaron más de 250 personas mientras se reparaba la central. A partir de ese año, hay un calendario negro de accidentes e incidentes de plantas nucleares japonesas emitiendo fugas radiactivas y, curiosamente, se produjeron muchas de ellas sin la participación de los recurrentes terremotos que padece la isla.

A partir de la crisis del petróleo en los años setenta, Japón decidió desarrollar la energía nuclear. Al depender también del uranio, Japón recurre al reprocesamiento para recuperar el plutonio y el uranio quemado de sus reactores. Sus barcos desfilan transportando los residuos radiactivos de fisión para que Francia o Inglaterra se los devuelvan convertidos en nuevo combustible para sus reactores. El transporte de estos elementos radiactivos significa un cuadro sumamente crítico de una actividad que pone en peligro al resto de la humanidad y hace que numerosos movimientos sociales y ecologistas se movilicen intentando bloquear los envíos. Lo que en realidad hace Japón es sembrar la isla de bombas atómicas, expuestas a ser detonadas por algún Tsunami o por la mano desprevenida de algún técnico que omitió vigilar alguna válvula, porque con la energía nuclear no existe umbral seguro. La radiación es sutil, acumulativa, cancerígena y altera las células de información genética, produce mutaciones y, en este marco, los barones nucleares instalaron un gran patíbulo alrededor del mundo sembrándolo de cilindros y bóvedas radiactivas que al caducar su vida útil se convierten en sepulcros de desechos nucleares, en el mejor de los casos, ya que los reactores fueron previamente desarmados pero la radiación continuará por milenios en los residuos radiactivos almacenados.

Javier Rodríguez Pardo, autor de En la Patagonia NO (www.machpatagonia.com.ar)
Movimiento Antinuclear del Chubut (MACH) Sistemas Ecológicos Patagónicos (SEPA)
Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE), Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC). Teléfono 1567485340

viernes, 4 de marzo de 2011

Incompleta reglamentación de la ley de glaciares reabre la discusión

Se oficializó el esperado decreto que reglamenta la Ley nacional de Presupuestos Mínimos para la protección de glaciares y ambiente periglaciar. Sin embargo, cuatro organizaciones ambientalistas emiteron un comunicado con aclaraciones y críticas.
Fuente: ComAmbiental


01/02/2011. Se estableció cómo será el inventario de glaciares y que la Secretaría de Ambiente de la Nación será la autoridad de aplicación. Pero no se definió cuáles son las zonas prioritarias a relevar donde haya actividades prohibidas por la Ley como la explotación minera. El abogado ambientalista Enrique Viale dijo en diálogo telefónico a ComAmbiental: "parece más de lo mismo".
En función del decreto reglamentario 207/2011, se firmó un convenio que explicita el cronograma del inventario sobre áreas glaciares y periglaciares y otro acuerdo marco sobre trabajo conjunto entre la Secretaría de Ambiente y el CONICET del cual depende el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), encargado de realizar el inventario nacional. El gobierno nacional financiará los estudios, incluyendo capacitación, equipamiento e incorporación de más científicos y técnicos.
El relevamiento se organizará en seis regiones. El Secretario Mussi aclaró en la conferencia de prensa del lunes 28 de febrero que "una primera información va a estar lista alrededor de 12 meses de los puntos más importantes" y que "la información total de los glaciares que existen, de las cuencas y de las sub-cuencas, va a estar en 5 años" (ver video al pie).


Objeciones
La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Greenpeace, Amigos de la Tierra Argentina y la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA) reconocieron esta medida del Ejecutivo Nacional como "un primer paso".
Sin embargo, criticaron que "no fija las áreas que según la norma deben ser inventariadas antes de abril, incumpliendo el artículo 15 de la ley", en referencia a los ambientes glaciales o periglaciales que presentan actividad industrial, minera, hidrocarburífera u obras de infraestructura. "Si no se realiza el inventario en época estival se corre el riesgo de retrasarlo un año más", insistieron.
Más allá de las actividades en la zona en cuestión, otra amenaza es el cambio climático. En ese sentido, Roque Pedace de Amigos de la Tierra alertó que el artículo 10 tampoco se reglamentó a pesar de que "el segundo inciso se refiere específicamente a la contribución de la politica climática nacional que la preservacion de los glaciares demanda".
Las cuatro instituciones además agregaron que si la Secretaría de Ambiente hubiese convocado a un proceso participativo para reglamentar la ley, como lo indica el Decreto N° 1172/03, "podría haber evitado el dictado de una reglamentación deficitaria en su contenido y alcances, que no garantiza la suficiente protección de nuestros glaciares de actividades que hoy los están perjudicando".


Falacias
Según Página 12, fuentes de la Secretaría de Ambiente aclararon que para que la ley entre plenamente en vigencia "cada provincia deberá ratificarla". Consultado por ComAmbiental, el Presidente de AAdeAA, Enrique Viale, desmintió rotundamente ese requisito.
El medio hizo también referencia a la potestad de cada provincia sobre sus recursos naturales y dejó entrever que "la aplicación efectiva de la norma puede dilatarse por un tiempo indefinido". Otra discusión sin fundamento tal como lo aclaró anteriormente a ComAmbiental la Directora Ejecutiva de FARN, María Eugenia Di Paola.
Para ampliar la discusión sobre la protección de los glaciares como reservorio de agua dulce frente a los hechos acaecidos recientemente en San Juan, Mendoza y Catamarca, numerosas organizaciones y asambleas socioambientales, intelectuales y artistas realizarán una conferencia de prensa el jueves 3 de marzo a las 14 horas en el Salón Cabezas de la Cámara de Diputados de la Nación.


Una reglamentación a regañadientes
El anuncio de la reglamentación de la Ley de Glaciares no fue inocente, según opinó Viale a ComAmbiental. A pesar de que el Secretario de Ambiente había declarado que se debiera resolver primero la "situación judicial" de la norma, no hubo que esperar a eso. ¿Voluntad política? La reglamentación correspondiente al gobierno nacional está más cerca de ser una reacción frente a las protestas hechas la semana pasada contra la Barrick Gold, en San Juan, que el resultado de una convicción profunda sobre la importancia de esta Ley para la política ambiental del país.
Al mismo tiempo, otro hecho fundamental del contexto para leer la medida es la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional. La Presidenta Cristina Fernández no mencionó la Ley en su discurso, a pesar de que podría haber sido destacada como resultado del consenso logrado; sobre todo en el Senado con la concurrencia de algunos legisladores oficialistas y la mayoría de los opositores. El anuncio anterior la eximió de las culpas correspondientes, pero el tema promete seguir en debate hasta lograr la implementación total de la Ley.


28/2/2011. Anuncio a cargo del Jefe de Gabinete Aníbal Fernández y el Secretario de Ambiente Juan José Mussi. Video de Telam.

Tras las protestas reglamentaron la ley de glaciares

El jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, anunció en la Casa Rosada, junto con el secretario de Ambiente de la Nación, Juan José Mussi, la firma de un acuerdo que designa al Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) para realizar un Inventario de glaciares en nuestro país, en el marco de la reglamentación de la ley 26.639. Esto sucede luego de diversos reclamos de movimientos sociales y de que la semana pasada organizaciones ambientales y de vecinos instalaran un campamento en el camino de acceso a las minas Veladero y Pascua Lama de Barrick Gold, luego desalojados y detenidos por la justicia y policía sanjuaninas.
Fuente: Agencia de Noticias Bariloche y Boletín Oficial de la República Argentina


01/03/2011. Hoy se publicó en el Boletín Oficial el texto del decreto 207/11 que contiene la Reglamentación del Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial (ver texto al pie).
Tras haber rubricado el acuerdo en la mañana de este lunes en la residencia de Olivos, ante la presencia de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, el jefe de Gabinete celebró la elaboración del inventario de glaciares y ambiente periglaciar, en cumplimiento de uno de los artículos más salientes de la flamante norma.
"Cada provincia, según el artículo 124 de la Constitución Nacional tiene potestad sobre sus recursos naturales", recordó Aníbal Fernández, en alusión al trabajo conjunto que Nación y Provincia deberán hacer en apoyo de los estudios que realizará el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), según lo determinó del CONICET.
"En 12 meses se presentará un informe preliminar, con definiciones estratégicas claves, en tanto estará totalmente finalizado dentro de cinco años", explicó el secretario de ambiente.
Además, informaron desde un comunicado oficial, el jefe de gabinete aseguró que "no están vencidos los plazos para comenzar el inventario, según dictamina la ley" y que el texto de la misma per sé "posee tanta casuística que no requiere de una reglamentación específica para su aplicación", aunque formalmente deberá ser reglamentada.
En ese orden, el secretario de Ambiente aseveró que "lo más importante de la Ley es el Inventario", el cual brindará información acerca de la 16 cuencas hidrográficas y 80 subcuencas distribuidas en nuestro país. "Se realizará un mapeo, un monitoreo y se organizará una base de datos para identificar el impacto de las actividades sobre los glaciares y ambiente periglaciar", sostuvo Mussi, al tiempo de subrayar la importancia del trabajo conjunto entre técnicos y lugareños, quienes "conocen a fondo su territorio".
En cuanto a los temas de frontera, especialmente con Chile, Mussi indicó que se dará participación a la Cancillería.
En los próximos treinta días, la cartera ambiental asignará más de tres millones cuatrocientos mil pesos presupuestados para el primer año de ejecución del convenio. De esta forma, se dará comienzo a las tareas de individualizar y registrar todos los glaciares descubiertos, cubiertos y de escombros en la República Argentina, que actúan como reservas hídricas, con toda la información necesaria para su adecuada protección, control y monitoreo.
Por la mañana de este lunes, en la residencia de Olivos se rubricó formalmente el Acta Complementaria que da lugar al inventario y el Convenio Marco de Coordinación y Cooperación para la colaboración e intercambio recíproco destinado a las tareas de investigación y promoción del desarrollo sustentable.
Según se informó en el comunicado de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, correspondiente a la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación, de la firma participaron, además, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao; y la directora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Marta Rovira y el titular de la fundación Innova-T, Augusto García, administradora de los fondos aportados.
En la audiencia estuvieron presentes el secretario Legal y Técnico, Carlos Zaninni; el secretario de Articulación Científica, Alejandro Ceccatto y el administrador de Innova-T, Alejandro Olivera, entre otros.


Decreto 207/2011
Apruébase la Reglamentación del Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial.
Bs. As., 28/2/2011


VISTO el Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial, Ley Nº 26.639 y,


CONSIDERANDO:
Que la Ley Nº 26.639 tiene por objeto establecer los presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglacial con el objeto de preservarlos como reservas estratégicas de recursos hídricos para el consumo humano; para la agricultura y como proveedores de agua para la recarga de cuencas hidrográficas; para la protección de la biodiversidad; como fuente de información científica y como atractivo turístico constituyendo a los glaciares como bienes de carácter público.
Que el Régimen aprobado por la Ley que se reglamenta, dado el grado de especificidad de su normativa, resulta, en principio, autosuficiente para su aplicación.
Que, a ese respecto, como ejemplo de ello resaltan los artículos 1º, 2º, 3º, 6º, 8º y del 10 al 17, puesto que el carácter enunciativo y régimen sancionatorio contenido en los mismos resultan por sí mismos operativos sin que se requiera complementación alguna.
Que la norma que nos ocupa, entiende por recurso natural estratégico a todo recurso escaso, actual o potencialmente vital para el desarrollo de la actividad humana o para el mantenimiento de la calidad de vida de una Nación.
Que en el caso de los recursos hídricos, en particular de los recursos hídricos sólidos, se consideran "reserva estratégica", por su capacidad de regulación a largo plazo.
Que en este sentido, la preservación de los glaciares y los periglaciales implica la conservación y protección de los mismos, y por ende la prohibición de actividades que puedan afectar su condición natural o las funciones como reservas estratégicas.
Que para lograr dicho objetivo estratégico, resulta necesario reglamentar el Inventario Nacional de Glaciares ordenado por la Ley, sentando las bases para un estudio a largo plazo de los cuerpos de hielo de la República Argentina, su dinámica, hidrología y relación con el ambiente, definiendo metodologías de mapeo y monitoreo sistemáticos aplicables a las diferentes regiones y condiciones ambientales existentes a lo largo de la Cordillera de los Andes.
Que es menester facultar a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la JEFATURA DE GABINETE DE MINISTROS, en su carácter de Autoridad de Aplicación, a dictar las normas necesarias para una correcta implementación del Régimen de que se trata.
Que ha tomado intervención el Servicio Jurídico competente.
Que la presente medida se dicta en uso de las facultades conferidas por los incisos 1 y 2 del artículo 99 de la CONSTITUCION NACIONAL.


Por ello,
LA PRESIDENTA DE LA NACION ARGENTINA
DECRETA:


Artículo 1º — Apruébase la Reglamentación del Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial, Ley Nº 26.639 que como Anexo I forma parte integrante del presente.


Art. 2º — Facúltase a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la JEFATURA DE GABINETE DE MINISTROS, en su carácter de Autoridad de Aplicación, a dictar las normas complementarias y necesarias para la aplicación de la Reglamentación que por el presente se aprueba.


Art. 3º — Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese.


— FERNANDEZ DE KIRCHNER. — Aníbal D. Fernández.


ANEXO I
REGLAMENTACION DEL REGIMEN DE PRESUPUESTOS MINIMOS PARA LA PRESERVACION DE LOS GLACIARES Y DEL AMBIENTE  PERIGLACIAL - LEY Nº 26.639


ARTICULO 1º.- Sin reglamentar.
ARTICULO 2º.- Sin reglamentar.
ARTICULO 3º.- Sin reglamentar.


ARTICULOS 4º y 5º.- A los efectos de los artículos que se reglamentan, se establece que los objetivos específicos del Inventario Nacional de Glaciares atiende a los siguientes fines:
1) Implementar metodologías apropiadas para un mapeo y monitoreo eficiente y detallado de los cuerpos de hielo en las distintas regiones del país;
2) Desarrollar recursos humanos en la República Argentina a fin de abordar la implementación y ejecución de dicho Inventario y asegurar su continuidad en el tiempo;
3) Definir el tipo y nivel de detalle necesario para que la información glaciológica y geocriológica obtenida permita un manejo adecuado de las reservas estratégicas de recursos hídricos;
4) Organizar la base de datos del Inventario Nacional de Glaciares de manera eficiente y ordenada utilizando un sistema de informática "on line" de almacenamiento, intercambio y publicación de los resultados parciales y/o finales;
5) Establecer un sistema integrado de observaciones de "cuerpos de hielo / clima" que permita a través de un monitoreo periódico y en sitios cuidadosamente seleccionados, determinar los principales factores climáticos que afectan la evolución de las reservas estratégicas de recursos hídricos en el corto y largo plazo;
6) Sentar las bases que permitan continuar con el monitoreo, análisis e integración de la información referente a los glaciares y crioformas en las provincias cordilleranas de manera que las instituciones provinciales y nacionales puedan definir estrategias y políticas adecuadas de protección, control y monitoreo de sus reservas de agua en estado sólido y que las Instituciones Universitarias puedan usar esta información como herramientas para la investigación científica;
7) Identificar posibles impactos por la pérdida de las masas de hielo que podría tener sobre el manejo de los recursos hídricos y otras actividades humanas asociadas; y
8) Establecer un Programa de Difusión de la información resultante del Inventario Nacional de Glaciares, a través de una política de datos abierta y de libre acceso a la información, con el fin de promover los conocimientos adquiridos e incentivar su uso por parte de organismos públicos y privados, los tomadores de decisiones, educadores, científicos y el público en general.
El Inventario Nacional de Glaciares se organizará geográficamente por grandes Regiones que agrupan cuerpos de hielo con características morfológicas y medioambientales relativamente similares, a cuyo fin se incluye la siguiente clasificación:
A) Andes Desérticos, que incluye todo el Noroeste Argentino y el sector norte de la Provincia de San Juan, incorporando la cuenca del Río Jachal;
B) Andes Centrales, que incluye la Región desde la cuenca del Río San Juan en la Provincia del mismo nombre hasta la cuenca del Río Colorado de la Provincia del Neuquén;
C) Andes del Norte de la Patagonia, que incluye desde la cuenca del Río Neuquén hasta las Cuencas de los Ríos Simpson, Senguerr y Chico en la provincia de Santa Cruz;
D) Andes del Sur de la Patagonia, que incluye las cuencas del Río Deseado y los Lagos Buenos Aires y Pueyrredón, hasta las cuencas del Río Gallegos y Río Chico en la Provincia de Santa Cruz;
E) Andes de Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur.
Dentro de estas regiones y cuencas principales, los trabajos de Inventario se focalizarán en las subcuencas hídricas que posean aporte de cuerpos de hielo permanentes. El Inventario Nacional de Glaciares se implementará mediante una estrategia de observación jerárquica de todos los glaciares y crioformas del país, consistente en aplicar TRES (3) sistemas escalonados de estudio o niveles:
Nivel 1: Identificación, mapeo y caracterización de los glaciares y geoformas periglaciales que actúan como reservas hídricas en el territorio Nacional.
Nivel 2: Estudio de fluctuaciones recientes en las últimas décadas y años, de cuerpos de hielo seleccionados.
Nivel 3: Estudios detallados de cuerpos de hielo seleccionados en las distintas Regiones del país.


ARTICULO 6º.- Sin reglamentar.


ARTICULO 7º.- Se entiende por Evaluación Ambiental Estratégica aquel proceso sistemático de estudio de impactos ambientales de las políticas, planes o programas y de sus alternativas, incluyendo la preparación de un informe escrito y las conclusiones de la evaluación y su uso en los procesos de decisiones públicas.


ARTICULO 8º.- Sin reglamentar.


ARTICULO 9º.- La SECRETARIA DE AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE de la JEFATURA DE GABINETE DE MINISTROS, será la Autoridad de Aplicación de la Ley Nº 26.639.


ARTICULO 10.- Sin reglamentar.
ARTICULO 11.- Sin reglamentar.
ARTICULO 12.- Sin reglamentar.
ARTICULO 13.- Sin reglamentar.
ARTICULO 14.- Sin reglamentar.
ARTICULO 15.- Sin reglamentar.
ARTICULO 16.- Sin reglamentar.
ARTICULO 17.- Sin reglamentar.