¡Ongamira Despierta! Es el grito de alerta de vecinos autoconvocados de Córdoba, Argentina, frente a la explotación minera metalífera a cielo abierto, contaminante y saqueante. El movimiento surgió ante la amenaza de explotación en el Valle de Ongamira, un lugar mágico y rico tanto a nivel turístico como arqueológico.
Cómo hace cuatro años, nos seguimos reuniendo en Asamblea para informarnos y debatir un panorama que, no sólo atañe al noroeste cordobés, sino que se repite con desolada continuidad en las nefastas experiencias vividas por nuestros hermanos de Catamarca, San Juan, Chubut, La Rioja, Tucumán y Santa Cruz entre otras provincias de la Argentina y en varios países de América Latina.
El contexto jurídico que regula la actividad minera, heredado de la decada del ’90, tiende únicamente a favorecer el desarrollo de ese sector de la industria en detrimento del patrimonio nacional.
En septiembre de 2008 el pueblo unido logró que se sancione por unanimidad la Ley Provincial 9526 que PROHIBE la MINERÍA METALÍFERA A CIELO ABIERTO en Córdoba. Esta Ley actualmente está amenazada ante un pedido de inconstitucionalidad. Por esto seguiremos Despiertos y Despertando.

¡Ongamira Despierta! dice sí a la vida y a la salud; sí a la preservación del agua y los recursos naturales; sí a la protección del patrimonio cultural y ¡NO A LA MINA!

En este blog encontrará el material necesario para informarse sobre la situación que esta sufriendo Córdoba y el resto de nuestro querido país frente a la amenaza minera.

DECLARATORIA DE ADHESION A LA DEFENSA DE LA LEY 9526

VIDEOS: Situación minera en Córdoba "MINAS A CORAZÓN ABIERTO"

¿Por qué siguen ofreciendo Ongamira si hay una Ley que la protege?

¿Por qué siguen ofreciendo Ongamira si hay una Ley que la protege?
Página oficial

Historia de una mina de uranio en Córdoba

miércoles, 24 de febrero de 2010

El hierro y el oro

...que la Tierra cayó en manos
de unos locos con carnet.
("A quien corresponda...", Serrat, 1981).

Por juan-del-sur.blogspot.com

Leo una interesante nota de Osvaldo Bazán acerca de las Malvinas (No sé qué hacer con Malvinas, "Crítica", 20-2-10). En ella confiesa que en 1982 -por lo que dice, tendría 18 o 19 años- se alegró cuando Galtieri anunció la toma de las Malvinas, y que en estado confusional repetía "como un tarado", "¡que traigan al Principito!", él, que se confiesa incapaz de mirar películas con "mostros" porque le dan miedo y que la única vez que se agarró a piñas en la escuela salió segundo.

El apoyo a la canallada fascista de las Malvinas es uno de los pocos errores que no he cometido. A mí me causó angustia y desesperación despertarme aquel 2 de abril con esa terrible noticia: me sentía, y no estaba alucinando, como en la Alemania nazi.

¿De quién son las Malvinas?, se pregunta Bazán hoy, y va más allá en sus interrogantes: ¿de quién es la Argentina?
Es un avance importante, pero, a mi entender, aún incompleto. La pregunta que nos debemos hacer, como seres humanos, es: ¿de quién es el mundo?

Continúa Bazán: "San Juan es la Argentina pero el oro de San Juan ¿de quién es?". Ahí es donde discrepo, porque una mala pregunta induce respuestas erróneas: Ese oro no es de nadie. Ese oro es como el hierro que yo tengo en mi cuerpo: ¿cuánto será?, ¿tres gramos? Pongámosle, tres gramos. Si lixiviamos a los 7.000 millones de habitantes del mundo y les extraemos el hierro que contienen obtenemos 21.000 toneladas de hierro. ¡Qué bueno, 21.000 toneladas de hierro vienen muy bien! Sí, pero matamos a toda la humanidad para obtenerlas.

Lo mismo pasa con el oro diseminado, el oro que forma parte de la roca en proporciones que en los casos que se consideran rendidores alcanza alrededor de 20 g por tonelada.

Oro, 20 g por tonelada = 0,002%
Hierro, 3 g por 70 kg = 0,004%

Una relación del mismo rango, qué curioso.

Si yo me trago una cucharita y antes de que me haga más estropicio me abren el estómago, o sea, me practican un túnel y me sacan ese hierro concentrado en forma de veta -unos 30 gramos, pongámosle- capaz que repunto y todo.

Pero el hierro que yo tengo diseminado es como el oro disperso en la roca: para sacarme esos tres gramos me tienen que matar.

Para aprovechar el oro diseminado en la Tierra la tienen que asesinar.
Así de claro.

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